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martes, agosto 26, 2008

Acongojadito

Como ya sabréis, mi vida ha dado un cambio bastante radical en los últimos 3 meses: primero se acabó la locura de empresucha multinacional donde trabajaba, luego me mudé a varios cientos de kilómetros de donde estaba viviendo (esto igual no lo sabíais, aprovecho para poneros al corriente), en una ciudad más pequeña pero con una calidad de vida bestial, y ahora voy a empezar en una nueva empresa, esta vez mini-mini pero con unos clientes cuyos proyectos mueven trillones de euros (y no exagero: se trata de unas cosas que van por el mar o por los ríos, pesan mucho, valen un pastón y encima los potenciales clientes suelen ser rusos o alemanes...).

Y la verdad es que estoy empezando a acongojarme... no, a "acojonarme" directamente ante la magnitud de lo que se me viene encima... no, negociar en ruso no voy a tener que hacerlo pero en alemán sí... Ahora mismo estoy encerrado en una habitación como en los tiempos de la carrera, repasando el digno idioma de Goethe (que sí, que tengo certificados y hablo el idioma, pero para decir "fresadora" y algunos términos "la mar" de técnicos pues como que no nos los enseñaron en el Instituto Goethe). Y además, empollándome todo lo que encuentro por Internet sobre este nuevo negocio...

Cuando he realizado en qué proyecto me han metido, literalmente tuve que apresurarme al baño ya que por fin entendí el significado real de "mearse de miedo". ¿Tendré que negociar con mafiosos rusos, con una gruesa cadena de oro al cuello, la pistola a un lado y el tío de la KGB de guardaespaldas?

Todos los trabajos suelen plantear desafíos, pero éste va a ser, yo creo, el mayor de mi vida, porque en las multinacionales lo bueno que tienen es que los niveles de responsabilidad se suelen diluir... si no la caga uno, la cagará el otro, y al final, la cagamos todos en conjunto, y compartimos un poco la culpa. Pero aquí no: entre tan pocas personas, cada uno es responsable directo de sus éxitos y de sus fracasos. Al final, uno se acaba acostumbrando a los malos hábitos de su vida pasada, y trabajando en una multinacional, no todo podía ser malo... Y yo que creía que esta nueva época de mi vida se la prometía tranquila... pero ya se ve que no, que va a ser bastante movidita. ¿Alguna vez habéis tenido miedo de un nuevo trabajo?

viernes, agosto 22, 2008

Sexo en la oficina: comprar favores laborales

A cuenta de un comentario de mi querido colega bloggero cebolla - transgresor él como nadie, como corresponde a un buen Escorpio - donde sugería veladamente que las mujeres para ascender mejor harían en realizar la acción contraria a vestirse, me ha surgido la curiosidad de comprobar si entre mis lectores los/las hay que han tenido la fortuna (o la desgracia, dependiendo de cómo acabara el tema) de ser solicitados para prestar favores laborales a cambio de poder acariciar teta o culito, del sexo que sea.

Sea como fuere que estamos en verano, que voy casi todos los días a la playa, que ahí hay más carne descubierta que en las pelis pornos de madrugada en el antiguo Canal + con rayitas de codificado, que hay calores, que hace un ratito que ya no estoy en el último campo de concentración que me tocó, el tema "sexo" aparece con más frecuencia entre las preferencias de conversación y/o temática últimamente... y que no por ser éste un blog "respetable" sobre el ambiente laboral hay que olvidar de dónde venimos todos (a dónde vamos, ya es otra historia...).

Pues eso: como a mí personalmente para ascender no me han pedido este tipo de favores, pero sí por pura afinidad físico-carnal, quizás algunas veces incluso emocional, me interesa saber si a alguno de mis contertulios esta oportunidad se les ha presentado, y cómo hicieron uso de ella, si es que lo hicieron. Sobre todo, ¿cuáles fueron las consecuencias? si las hubo.

Y no me sean tímidos, que hay que aprovechar el verano para tratar este tipo de temas, que luego con el frío la verdad es que como que se presta menos a ello, y seguro que entre la variedad de lectores de este blog alguno habrá que haya disfrutado de semejante honor...

miércoles, agosto 20, 2008

¿Cómo hay que vestirse para conseguir un ascenso?

Como tu jefe, según este artículo.

Copiando las marcas que llevan los superiores (zapatos, bolsos, etc...)

Vistiendo con discreción, y renunciando a ir "cómodo" a la oficina, incluso los Viernes, en caso de que se aplique en tu empresa eso del "free style" el último día de la semana.

No vistiéndose nunca como si se fuera a ir a una cena de gala o, en su defecto, a una verbena (especialmente las mujeres, que hay alguna que para qué..., parece que no hubieran dejado ningún abalorio en su casa y lo llevasen todo puesto).

Todos me parecen consejos válidos; yo añadiría: donde fueres, haz lo que vieres.

martes, agosto 19, 2008

¿De qué sirven las redes sociales?

Leyendo el post de Algo más que Recursos Humanos, me han venido a la cabeza las siguientes preguntas: ¿sirven para algo? ¿para vender, para hacer negocios? ¿para encontrar trabajo? ¿o para hacer nuevos amigos, influyentes o no? Hace casi dos años, prácticamente al comienzo de este blog (que en breve ya cumplirá dos añitos, ahí es nada, ya soplaremos las velas dado que el año pasado no lo hice) traté brevemente el tan tema de las redes sociales: Xing (que hace poco englutió a Neurona y eConozco en España), el famosísimo Facebook, el prestigioso y más conocido anglosajón Linkedin... y ahora la infinidad de los nuevos que van saliendo como HI5 o Sonico... la verdad es que uno ya pierde la cuenta.

Como con todo, tras los primeros, llegaron los imitadores, y algunas veces (muchas, como ya sabemos los que nos dedicamos a esto del Marketing) el que golpea primero no es el que se lo lleva todo, sino el segundo que llega. Facebook parece ahora mismo el no va más, "the place to be" pero a mí me aburre. La cara de mis amigos ya la conozco y la forma de interrelacionarse a través de Facebook es más bien limitada, como no se quiera listar una red interminable de "amigos" (¿¿amigos??) y conocidos para mayor deleite de uno mismo y de ellos también, es algo que me recuerda a la actividad de coleccionar cromos: ¡a ver quién tiene más!. Especialmente llamativo me parece el caso de los que tienen 250 amiguitos y amiguitas en la cuenta y cuelgan el link a su perfil en su blog personal (con visos profesionales). Son, las más de las veces, los coleccionistas de "amigos", los que nada más entrar ya están enviando invitaciones a todo el mundo, los "spammers", los frikies, los que en realidad son los que quizás menos amigos verdaderos tienen.

Y luego llega la inevitable competición y comparación entre colegas de una misma empresa: ¿quién está mejor relacionado? ¿Quién tiene más "amigos" y conocidos? Al final todo se reduce a algo más bien ridículo: mucha gente pregunta a sus conocidos si ya están en alguna red, y si lo están se dedican a auto-añadirse, para luego seguir viéndose una o dos veces al año como máximo y mantener una conversación en vivo de 15 minutos acerca del "estado de las cosas" y si echan un vistazo a la red es sólo para comparar a quién de los dos les han ido mejor las cosas hasta el momento. ¿Es esto real? ¿Contriubuye a mejorar las relaciones, a hacerlas más cercanas, más verdaderas? ¿O sólo se hace por la moda, por "el estar", por competir en el éxito social? me recuerdan demasiadas veces a los que van dejando su número de teléfono a todo el mundo, tras únicamente unos minutos de conversación, diciendo aquello de"¡llámame!". ¿Para...?


Otras veces la gente piensa que estar en una red social le va a ayudar a vender su producto/empresa/proyecto de consultoría, etc... Siento decir que no es así. Me he visto bombardeado por decenas de propuestas comerciales en mi perfil de Xing y nunca me interesaron lo más mínimo, porque no me puedo hacer una idea sobre la calidad de lo que me proponen sencillamente con un email. Y por lo demás, la técnica que emplean estos "vendedores de ideas" es muy similar a la del spam: te mandan un email con un link, prometiéndote el oro y el moro, y esperan que lo pinches. Lo siento, pero me molesta que me envíen este tipo de cosas, porque yo Xing - la única red social que utilizo porque me parece la más seria - no lo considero como un medio para que me vendan cosas y de trabajar en mi tiempo libre. ¿Se pueden hacer entonces negocios por medio de estas redes? Depende: si se trata de que una consultora o agencia de publicidad desconocida te diga que existe y que quiere presentarte la última maravilla en ideas, lo siento pero no. Ya tengo bastantes potenciales proveedores, por supuesto maravillosos e innovadores todos ellos, llamando todos los días desesperados a mi puerta con la promesa de solucionarme la vida, a mí y a mi empresa, como para encima hacer más sitio donde no tengo en mi agenda a una empresa que no conozco de nada y que se limita a enviarme un link por el email asociado a mi perfil en Xing. Además, ahí concurre una segunda situación: para mí esa red es un lugar de semi-ocio y esparcimiento, que utilizo en mi tiempo libre, donde cotilleo más o menos discretamente de vez en cuando, pero me aburre estar pensando en hacer lo mismo que hago todos los días en la oficina a través de una red. Y, por otro lado, los negocios milagro no existen.

Ahora bien: hay gente que se dedica a vender cursos y seminarios, conferencias varias, que si son interesantes, pueden atraer a cierto público y constituir una posibilidad de negocio, pero es lo único a lo que veo viabilidad económica.

Y luego están las oportunidades laborales: casi siempre es prácticamente mentira que consigas mejorar tu carrera porque contactes a alguien a través de una red social; si no se tiene un perfil espectacular, e incluso teniéndolo, los consultores de RRHH y profesionales de RRHH de empresas no parecen muy activos en eso de echarle un vistazo a tu perfil a menos que seas Director General de alguna multinacional conocida, en cuyo caso no hace falta evidentemente que les contactes tú, ya que ya te habrán contactado ellos antes. Pero parece mentira la cantidad de gente de RRHH que pulula por estas redes, se deja añadir como contacto, pero luego miras su perfil y resulta que tienen 10 ó 15 contactos como máximo. Me huele mucho a que es una moda, a que "hay que estar" y por eso se abren un perfil pero realmente no lo trabajan. Siguen confiando en los canales tradicionales de reclutamiento. Mucha gente lo hizo así también en mi penúltima empresa, y luego dejaron abandonado el perfil, o pusieron como título de su profesión "Superman", lo cual da una idea de lo seriamente que se tomaron el tema... Así que: ¿sirve de algo estar en las redes sociales para encontrar un nuevo trabajo? Depende: si eres un alto directivo de una multinacional muy conocida, sí, pero si no te contactan por ese lado, te habrían contactado de todos modos por otro y parece mentira la de veces que los head-hunters sencillamente llaman a una empresa y preguntan por el nombre del responsable que les interesa, sin molestarse en hacer difíciles averiguaciones a través de redes sociales. Digamos que si en tu CV pone que has estudiado en Harvard y que trabajas de Director General de BMW, entonces sí es probable que la red social te bombardee con propuestas de trabajo. Si no, tendrás que buscarte las castañas por los medios tradicionales, y todos mis conocidos así me lo han confirmado por su propia experiencia también.

En conclusión: según lo que he podido comprobar, las redes sociales en España son más una moda que otra cosa, por mucho que se intente vender como una oportunidad profesional y de negocios. De momento, no estamos en esa fase... En todo caso, en los países anglosajones es donde esta posibilidad está más desarrollada y la gente es más activa - como demuestra el Zeitgeist o ranking de términos más buscados en Google-, pero de momento por estos lares católicos se ve más bien como un medio de coleccionar amigos - reales o ficticios - mezclado con una vaga impresión de que si uno está en una red le van a llover ofertas de trabajo. También está el efecto "cotilleo": dónde estará tal o tal compañero/ex-jefe/novio-a, etc... En la encuesta que puse hace dos años en el anterior post respecto a este tema (aunque con pocas respuestas de momentos) hay respuestas para todo.

Leer más en Por fin es lunes: Falsear la popularidad

sábado, agosto 16, 2008

Cuando no se tiene nada que hacer en la oficina

... depresión asegurada. No suele pasar - y cuando pasa, la mayoría de las veces es algo voluntario, buscado por aquellos a los que les gusta no dar un palo al agua, pero ser remunerados por ello - pero cuando ocurre de manera involuntaria parece que es el mundo al revés. Hablo de la gente a la que le toca no hacer nada en la oficina, ya sea por falta de organización por parte de los superiores, o por un acto deliberado enmarcado dentro de un acoso moral, las más de las veces.

El caso de esta señora de Uruguay, que ha decidido demandar a sus empleadores por daño moral y sufrimiento al haberla dejado sin cosas que hacer en su trabajo de funcionaria, me recuerda en cierto modo una experiencia mía hace unos años (sí, parece que a mí me ha pasado de todo en mi corta vida hasta el momento, pero casi todo malo... podría escribir un libro con ello) cuando también por circunstancias varias me tocó estar en un puesto donde lo que tenía que hacer durante el día era llegar, hacer como que sonreía de felicidad y el resto del día tomar cafés con los compañeros. Eso sí: el aburrimiento era mortal, y sufría mucho.

Podría decirse que el que te paguen por no hacer nada (y encima, como en mi caso, que te paguen una cantidad de escándalo) es la situación ideal. No así cuando uno no está hecho de esa madera de vago redomado, de funcionario moral inactivo (que me perdonen los funcionarios que sí trabajan durante su horario laboral) que se lo pasa bomba dejando la mente en babia la mayor parte del día. Sobre todo, cuando eres joven y que estás al comienzo de tu carrera y que te quieres comer el mundo, esta situación es terriblemente dolorosa. Yo veía a mis compañeros de equipo tener trabajo, tareas, ciertas responsabilidades (eramos todos analistas de marketing por aquel entonces), ver cómo venía gente de otros departamentos a hablar con ellos y que su teléfono sonaba. El mío estaba en silencio la mayor parte del día, salvo cuando algún compañero me llamaba para bajar a tomar un café, nadie venía a verme y es más, cuando yo iba a ver a los compañeros de otros departamentos con los que se suponía que tenía que trabajar, me miraban "mal" por venir a molestarles con algo que no les interesaba porque yo intentaba "inventarme" trabajo ya que ellos no me lo daban. En el colmo de la desesperación, llegué incluso a llevarme libros al trabajo, poner los pies encima de la mesa y ponerme a leer con cierto descaro, sólo por ver si a alguien le importaba y si venían a decirme algo. Nadie... nunca.

Años después - y habiéndome tocado estar en el lado contrario, cuando la avalancha de emails que recibía al día era tal que no llegaba a tener tiempo ni para ir al baño - entendí que a la gente muy ocupada le puede llegar a molestar terriblemente la gente que intenta hacer algo por demostrar que existen dentro de la empresa. Pero por aquel entonces, yo no lo entendía y me frustraba muchísimo estar como un pasmarote en las reuniones, que nadie me preguntara nada ni necesitara nada de mí.

Que ¿cómo era posible una situación así? Por obra y milagro de un jefe inútil, al que no le gustaba trabajar, que había subido en la empresa por las relaciones personales - por una, en concreto, con su jefe, en una especie de relación casi homo - y que consideraba que me hacía un favor dejándome cobrar un sueldo sin hacer nada a cambio. Para mí, sin embargo, eso era el infierno. Llegué a decirle que o me daba más trabajo o me quería cambiar de departamento o incluso dejar la empresa, porque no podía seguir así. Me contestó que no tenía "ni idea" de que yo sufriera de falta de carga de trabajo... y eso que teníamos una entrevista semanal en la que repasar las exiguas tareas que me eran encargadas y que no le importaban a nadie... Al final, y tras mucho pelearlo yo, las cosas más o menos se arreglaron cuando conseguí cambiar de funciones unos meses más tarde, pero la depresión que me dio por tener que estar todos los días mirando las musarañas fue considerable.

No lo miro como un período bueno, más bien de sufrimiento y de una terrible sensación de pérdida de tiempo, de ahí que entienda perfectamente a esta señora que ha decidido denunciar, aunque en su caso se suman motivos también de politiqueo interno unidos a su condición de funcionaria pública. Veremos en qué quedará todo esto, pero cuando uno es trabajador de espíritu le gusta sentir que sirve para algo, que contribuye y que forma parte de un equipo y de la comunidad de la empresa. Sobra decir que los de RRHH jamás movieron un dedo por arreglar esta situación, ni entendieron nunca de qué les hablaba a pesar de haberles escrito varios emails donde detallaba mi situación y haberme entrevistado con ellos para "sensibilizarles" sobre lo de tener recursos ociosos en la empresa, en lugar de aprovecharlos de mejor manera.

miércoles, agosto 13, 2008

Empleo: ¿cambiar o no cambiar?

Cuando resulta que estamos en una época donde los trabajos (los buenos, los de tu especialización) no crecen en los árboles, ¿qué vale más: arriesgar un nuevo cambio o aguantar un poco para ver si esto mejora?

La respuesta, de primeras, parece clara: ¡cambia! ¿Para qué quedarse cuando uno lo único que hace durante todo el día es pasarlo mal - con la carga de trabajo, con los compañeros, con los jefes -? Fácil decirlo, difícil hacerlo. Excepto en algunos campos muy especializados (medicina, enfermería, informática aunque cada vez menos) el resto de áreas están sobresaturadas en España. Aunque se tenga un buen perfil. Porque en España también hay menos empresas que en otros países. Si exceptuamos los bares y las playas, donde ahí sí, se pueden encontrar trabajos, aunque con esto de la crisis ni eso. Por una miseria, siempre puedes trabajar de camarero, ahí tu carrera no tiene límites y te puedes cambiar las veces que quieras.

El problema es que España no es Inglaterra, o Alemania o Francia, donde el número de empresas medianas y grandes supera con creces al de aquí. En este país sobran los trabajos de administrativo, secretaria, camarero, obrero de la construcción, pero ya es más difícil encontrar buenas oportunidades en los así llamados "trabajos de carrera". Por una mera situación del tejido industrial y empresarial. Luego salen los políticos y los "expertos" quejándose de que aquí todo el mundo quiere ser funcionario, la movilidad geográfica es muy poca y la gente no "sigue" el modelo norteamericano donde la gente cambia de media unas 5 ó 6 veces de trabajo a lo largo de su vida.

Vamos a ver: para empezar son muchas veces las propias empresas las que limitan la movilidad geográfica. Porque descartan muchas veces candidaturas provenientes de otras ciudades o porque indican directamente en la oferta de trabajo como prerrequisito "residencia en la misma provincia". Incluso a veces, llegando a extremos increíbles donde llegan a especificar el radio máximo de lejanía de la residencia del susodicho respecto a la de la empresa. ¿Pero no querían talento ante todo? ¿O ahora prima el que dos sujetos vayan a la misma peluquería como ayuda en el curriculum?

Por otro lado, tal como está la política de alquiler en este país, donde te piden 1200 euros de alquiler en Madrid por un piso de 70 m2, más un aval de ¡1 año! y la fianza, ni un director de empresa estaría dispuesto a alquilar en esas condiciones.

Como los trabajos no crecen en los árboles, como desplazarse por la geografía española es un calvario cuando de encontrar casa se trata y como todo son "facilidades" para el trabajador, resulta que más vale pájaro en mano que uno volando (¡¡ojalá fueran ciento!!). Y así se dedica uno a aguantar indefinidamente en trabajos que no le hacen la menor gracia, pero como aquí encontrar un trabajo en tu campo, más o menos bien remunerado (o al menos que te dé para pagar el alquiler y la comida) y con cierta proyección de futuro es más difícil que el que te toque la lotería, tenemos servida en bandeja la reticencia de los curritos a complicarse la vida.

Y todo esto, a cuenta de un post que he leído por ahí que trata del "stop loss" - concepto importado desde el mundo de la banca - o cómo establecer una barrera por debajo de la cual decidir no seguir en un mal trabajo, cuando lo que te prometieron no se equipara con la realidad. Está muy bien leerlo, a mi incluso me ha gustado mucho, pero lo malo es cuando uno se topa de bruces con la realidad, que las mejores teorías no se sostienen porque lo primero es comer, y luego lo demás. Y más en estos tiempos, en que comer se ha puesto tan caro.

Al final no sé si con la edad o la experiencia, el caso es que me estoy volviendo más conservador, y me atengo al dicho de más vale pájaro en mano, que ciento "cagando".

sábado, octubre 20, 2007

Ejemplo de Curriculum

Simple, fácil, inmediato. Una auténtica maravilla para los seleccionadores de personal, pero dudo que todos los perfiles profesionales puedan exponerse de esta manera tan gráfica.

Via

jueves, septiembre 20, 2007

Qué empresas pagan mejor (al menos en España)

Siguiendo con el hilo de reflexiones acerca de las políticas salariales en las grandes empresas que había iniciado con este post, me había comprometido allá por los inicios del mes de Septiembre a dedicar un artículo a las políticas retributivas de cada tipo de empresa. Con tanta avería y tanto lío con la línea de Internet (sin la cual tengo que seguir sobreviviendo en casa), no había tenido tiempo de retomar el hilo.

Decía en el anterior post que no porque una empresa fuese grande necesariamente el tamaño del salario iba a estar en concordancia. Más bien, todo lo contrario. Cuanto más grande la empresa, más rácanos los presupuestos dedicados a la masa salarial y peores las condiciones de contratación (salvando a los grandes directivos, que eso sí, tienen asegurada su jubilación dorada desde el momento en que entran por la puerta).

Por lo que he visto, los mejores salarios se dan en las empresas medianas, con ámbito de actuación internacional eso sí, pero sin ser una de las multinacionales consagradas en los altares de la revista Forbes.

Mientras, en los dos extremos del muestrario empresarial, es decir en las multinacionales y en las empresas muy pequeñas de ámbito nacional los salarios suelen ser los más precarios, con el agravante en estas últimas de que el contrato también suele serlo. En lo único en que saldrían ganando las multinacionales respecto a una empresa de barrio sería en la duración del contrato, que es, por regla general, indefinido. Pero más allá de eso los aumentos de salario del 3% anual, la falta de incentivos importantes en cuanto a primas o bonus y una sobrecarga de trabajo resultado de recortes de personal suelen ser la norma en ambos tipos de empresas.

En las empresas medianas internacionales, por el contrario, el ambiente de trabajo suele ser más relajado, las condiciones de contratación mucho mejores y el reconocimiento del trabajo individual mucho mejor remunerado a finales de año.

¿Por qué esta diferencia con las vacas sagradas de la economía de mercado? En mi opinión porque en las empresas tipo Nestlé, Nike, Microsoft, IBM, Danone, etc, etc... y salvo honrosas excepciones, como en todo) suelen concentrarse precisamente por su "prestigio" todos esos directivos salidos de los MBA's de postín (llámese Harvard, LBS, IESE, etc, pero no incluyo el Instituto de Empresa, porque esos MBA's suelen ser de pacotilla y son el hazmerreir del medio empresarial) cuya máxima enseñanza casi siempre es "recortar gastos es lo que mejor sale". Es decir: la receta fácil. Y cuando se habla de gastos, los de personal son los primeros. Y claro, ningún directivo de postín quiere perder el tren y quiere él también formar parte de esa troupe que "recorta gastos porque quiere demostrar el compromiso con la empresa". Es decir: explotadores de tomo y lomo.

También porque las multinacionales funcionan en mercados ya muy maduros y sobresaturados, donde sólo los pequeños con una enorme capacidad de innovación son los que van ganando terreno y dinero cada año. Mientras las grandes organizaciones se han anquilosado y juegan el juego a la defensiva, no a la ofensiva. Parte de esa mentalidad defensiva consiste en recortar "gastos" de personal en lugar de "invertir" en mejores salarios en gente que realmente aporte valor añadido. Porque para una multinacional nadie puede pretender ser "alguien" con valor añadido. Es más: ignoran lo que es eso. La arrogancia en las grandes organizaciones es tal que se ha perdido la fe en el individuo y se le considera únicamente como una pieza, un tornillo que sólo genera gasto. Por el contrario, las empresas medianas de cierto éxito han llegado a él innovando y contando con elementos humanos valiosos. De ahí el reconocimiento al desempeño individual y un ambiente de trabajo más humano.

Y así va la vida en las multinacionales. Azuzados e "inspirados" por los grandes líderes salidos de Princeton los de RRHH tienen por misión contener los gastos de personal.

Y el empleado de la multinacional de turno, que haya entrado en la empresa hace menos de 10 años que es cuando empezaron las vacas flacas (es un decir, porque los directivos enchufados siguen cobrando los mismos salarios escandalosos) se arrastra a su casa por las noches, tras las 12 horas de rigor y se va a cenar su cena mileurista. Mientras, el trabajador de una empresa mediana hace ya varias horas que está en su casa de vuelta, con su tiempo libre disponible y sin tener que comer sólo verdura a partir del día 15 para poder llegar a fin de mes.

Y todo eso porque en las empresas medianas no se suele encontrar a los "IESE"'s & Co, y por lo tanto viven mejor. También suelen ser empresas con un espíritu mucho más emprendedor, creadas hace relativamente poco tiempo, con estructuras funcionales mucho más ligeras y cuyos fundadores necesitan gente que de verdad rinda para poder seguir conquistando mercado. Es decir, lo que no necesitan son parásitos diplomados que se pasen el día sentados en un sillón. La perversión del poder y del éxito todavía no ha llegado a contaminarlas. Cosa que sí ocurre en las multinacionales.

miércoles, septiembre 05, 2007

Lo que hay que saber: un buen salario no se consigue con el tiempo, se negocia antes de entrar en una empresa

Continuando mi reflexión acerca de los prejuicios (o ideas ingenuas) que tenemos respecto a cómo es la vida laboral, hablaba el otro día de cómo nos venden la moto del "prestigio" en las grandes empresas, sólo para hacernos tragar con una condiciones salariales malas ... y que sólo irán a peor.

Como me dijo una vez una docente de ESADE: "el salario hay que negociarlo al principio, cuando se entra en la empresa. Una vez dentro ya no hay nada que haga cambiar sustancialmente la cantidad que te pagan". Esto es: no te creas cuando te digan eso tan oído de: "ahora empezarás cobrando poco pero dependiendo de tu desempeño, en muy pocos años llegarás a esa cifra de ensueño que nos estás dando como mínimo para empezar a trabajar". Blablabla. Te subirán el IPC (eso cuando te lo suben) y basta. Y si no estás contento, te dirán lo de siempre: "ahí está la puerta".

Te pondrán todo el rato la excusa de siempre: "no, este año no te podemos subir más que eso, es que ha habido reestructuración/cambio/reorganización/el mercado está difícil/blablabla...". Una excusa que contenga muchas palabras vacías de éstas de management y economía. Para hacerlo que suene "complicado". Mientras, te enteras por los rankings de la prensa especializada (porque tú también la lees) de que a tu presidente le van a pagar 30 millones de euros este año, y eso independientemente de los resultados de la empresa (que por cierto, no son muy buenos).

Pero es más: justamente cuanto más vende la empresa, más rácanos se muestran (los de RRHH, el Presi, los jefazos, o quien sea que tenga la última palabra en esto).

Y tú que tragaste con un salario un 25% inferior al que estimabas razonable para sobrevivir (no ya para vivir, que ese es otro cuento), te encuentras atrapado en un callejón sin salida: cada vez más responsabilidades en el trabajo y el sueldo que te lo congelan (cuando no te quitan poder adquisitivo directamente).

Respecto a esto último, hay que saber que ya no es un tabú subirle al empleado por debajo de la inflación. Que las empresas se atreven cada vez más a cruzar la línea entre contratar y explotar a los trabajadores y que suelen recurrir cada vez más a eso de "la media del aumento de salarios este año para X colectivo". Y poniendo esa media en una cifra ridículamente baja, como por ejemplo en un 3% (aumento total y final, no aumento + subida IPC como algun@ podría interpretar). Y Dios sabe cómo han llegado a esa cifra, ni hay ninguna manera de comprobar lo que dicen, dado que los datos sobre salarios son confidenciales.

Ese 3% además, suele aplicarse a los que menos cargas familiares tienen (porque las empresas paternalistas también piensan en eso: no en tu desempeño, sino en cuántas bocas tienes que alimentar, aunque tu pareja trabaje y ya no tengas hipoteca que pagar). Es decir: que un soltero sin hijos que se mata a trabajar 14 horas diarias y aporta verdadero valor añadido tiene menos derecho a una subida mayor que un casado de 50 años, gruñón y que se toca las pelotas, sólo porque éste último "tiene hijos". ¿Es sólo a mí a quien eso le parece injusto? Supongo que cuando tenga un montón de críos berreando en casa mi visión cambiará, pero de momento me parece una aberración aplicar criterios familiares a las subidas.

Y luego justificándose con un mohín medio sonrisa en la boca cuando te comunican que te suben esa miseria porque "es la media" (por debajo en muchos casos de la inflación oficial y siempre de la real, que ya sabemos que los cálculos que se hacen para el IPC son de risa). Aún cuando sepan que te están quitando poder adquisitivo. Con dos cojones. Y añadiendo cosas tan sangrantes como que "para subirle por encima de la media a alguien hay que ser excepcional". Tan excepcional como, por ejemplo, el idiota que te está diciendo esto, ascendido a jefe sólo por "hijo de".

Afortunadamente a mí me tocó un muy buen plan de carrera cuando entré en mi empresa y tuve suerte de estar un poco "en una burbuja" en lo que se refiere a las subidas de salario. Pero eso no quita el tener que asistir a reuniones multitudinarias donde ves la verdadera cara de los jefazos cuando sueltan perlas como éstas. Y tampoco quita que años después veas que también a tí lo que te prometieron en un principio empiezan a regatearlo cada vez más e intentan "venderte la moto".

Teniendo en cuenta la tendencia radical del mercado español a ir reduciendo cada vez más los salarios pagados, tanto en términos relativos respecto a las subidas de precios, como en términos absolutos (es decir, hace 7 años contrataban a un principiante por 18.000 euros y no era nada del otro mundo; hoy en día contratan a alguien similar por incluso menos, unos 15.000 euros de entrada), mucha gente no tiene opción siquiera de intentar negociar el salario. Porque la respuesta de la empresa es: o coges lo que te ofrecemos o a la calle. Es decir, que la mayor parte de las empresas ni siquiera se plantean negociar el salario de partida, porque piensan que eso es "rebajarse" ante el candidato. Y, por Dios, eso no puede hacerse porque, al fin y al cabo, ¿quién demonios es el candidato? Nadie. Las empresas deben de pensar que nos hacen un favor pagándonos.

De donde surgirá mi siguiente reflexión y post: en España la calidad no es un criterio para la contratación. Por lo tanto, no hay negociación posible. Y en los escasos casos donde la hay, se están negociando migajas: 3000 euros arriba o abajo. Para empresas que facturan miles de millones. Lo increíble del caso es que puede ocurrir que una empresa descarte a un candidato sencillamente por pedir esos 3000 euros de más: para ella esto es un indicio de "rebeldía", o sea, de alguien no manejable y que no traga. Ver para creer.

Conclusión: lo que bien empieza, bien acaba. Pero, por otro lado, los habrá que digan que mejor viajar aunque sea en las bodegas, que quedarse en el muelle esperando a un barco con sitio para sentarse. En otras palabras, que la opción nos la presentan clara: esclavitud en la bodega o dignidad en el dique seco. Menuda elección, pero eso sí: que nadie diga que no estamos en una democracia y que no tenemos libertad para elegir...

Leer más: Contratar en base al prestigio: vender humo a largo plazo

domingo, septiembre 02, 2007

Contratar en base al prestigio: vender humo a largo plazo

Leyendo un interesante artículo en el blog de Ariadna y el hilo, titulado "A largo plazo, todos muertos" en el que se menciona que las decisiones humanas tienden a ser diferentes y más generosas mientras el horizonte temporal sea más lejano (ver el estudio de Harvard), me ha venido a la mente esa típica estrategia de las empresas de intentar contratar a gente en base al terrible "prestigio a largo plazo" que supone trabajar en tal o tal organización, aún cuando el salario que ofrecen es miserable.

Las empresas son listas: venden humo a largo plazo (que puede que nunca llegue a materializarse en nada beneficios para el contratado, como veremos luego). En el corto plazo, sin embargo, la empresa sale ganando puesto que ofrece bajos salarios intentando vender la moto de que se sale ganando en "prestigio". Y así la gente traga el humo, porque cree que a largo plazo eso le beneficiará, aún cuando a corto plazo se mueran de hambre y estén infravalorados salarialmente. Lo hacen porque se dejan engañar por esa perspectiva del "largo plazo" a la que alude el estudio, según la cual cualquier panorama gana puntos positivos cuando más lejano en el tiempo se ve.

Para empezar un ejemplo sobre cómo toman el pelo las empresas en las entrevistas de trabajo. Hablando con una amiga hace unos días precisamente me contaba la entrevista que tuvo recientemente en IKEA para ser Responsable de Departamento. El salario era miserable pero a cambio no dejaron de repetirle eso del "prestigio que supone para tí trabajar para una empresa tan conocida como IKEA". Y le prometían además numerosos "beneficios sociales", la misma cantinela de siempre, aún cuando en ningún momento fueron capaces de concretarle ninguno de ellos más allá del increíble beneficio que suponía comerse el menú de IKEA al mediodía al módico precio subvencionado de ... ¡2 euros!, cuando todo el mundo sabe que ese menú no cuesta más de 0.5 euros a la empresa. ¡Ya! El salario propuesto era un 25% inferior al que ella estaba percibiendo en esos momentos, y eso en una mediana empresa, sin tantas ínfulas de "empresa internacional", etc... Aunque como yo le decía: mal asunto intentar sacarle más dinero a una empresa como IKEA, cuando todo el mundo sabe que la filosofía de esta empresa es el máximo ahorro de costes, rayando en la racanería.

En fin, que me recordó ese tan manido discurso de cualquier empresa medianamente conocida a nivel internacional: "el prestigio". Pues lo siento, pero del prestigio no se come. Ni a corto ni a largo plazo. Porque lo que suele pasar, y lo que la gente suele ignorar (de ahí muchas desilusiones más tarde en la vida) es que empezar cobrando una m*** al principio de la vida laboral sólo por estar en una empresa con prestigio, pensando que luego ese prestigio le ayudará a uno a conseguir otro trabajo mejor pagado en otra empresa es una quimera.

Lo que suele pasar con mucha más frecuencia es que pase uno de estar mal pagado en una empresa conocida a estar peor pagado en otra, en caso de que quisiera cambiar. Porque contrariamente a lo que se suele creer, no es en las multinacionales donde mejor se paga (pero esa será materia de otro post). Y cuando cambies de trabajo a otra empresa serás un advenedizo que no empezará cobrando lo que cobran los que ya llevan tiempo allí. Así que date por jodido por partida doble: has sacrificado muchos años cobrando una gran M pensando en que eso que te vendieron en la entrevista de trabajo, a saber, el famoso "prestigio", te iba a ayudar a prosperar en la vida.

Falso (en un 90% de los casos). Porque muchas empresas no pagan por lo que vales, sino que pagan lo que les cuestas: es decir, no te van a pagar más por el prestigio. Tan sólo representará para tí una diferencia cualitativa para ser contratado, pero el salario es innegociable para tí.

¿Y por qué pica entonces la gente? Porque cuando empiezan ven el prestigio como algo muy a largo plazo, no se paran a pensar en lo que realmente quiere decir ni tampoco en si el prestigio tiene valor de cambio en el mercado de trabajo. En algunos casos, sí, pero en mucho otros no, como dolorosamente comprobarán más adelante...

Y así tragan los novatos: firman contratos miserables y precarios atraídos con el gancho del "prestigio" que les promete muchas cosas a largo plazo, pero sólo miseria a corto.

¿Es la ceguera del "largo plazo" a la que alude el estudio, que nos impulsa a creer en un mejor panorama a largo plazo de lo que lo haríamos si nos estuviéramos planteando el corto plazo? Probablemente. Y eso es algo con lo que juegan los responsables de RRHH, que de tontos no tienen un pelo y de mercenarios sí, y mucho.
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viernes, julio 13, 2007

Humillarse para conseguir mejorar la carrera profesional: ¿lo harías?

Arrastrarse por los suelos en pos de ese favor por parte de nuestros jefes: un ascenso, un aumento de sueldo, un cambio de puesto a otra cosa más interesante, ¿es una buena estrategia o no? Yo diría que no.

Humillarse es una práctica dolorosa y proviene de confundir el hacer favores con el dejarse abusar.

Los sujetos más susceptibles de ser víctimas de este comportamiento son los faltos de autoestima, los desesperados por subir a toda costa pero que carecen de inteligencia suficiente como para hacerlo de forma menos costosa. Ante la falta de oportunidades mejores, eligen entonces la más baja: la del arrastre.

Esto va mucho más allá que el simple llevar cafés y croissants a los jefes, prodigarles elogios en el campo de golf o en la cancha de padel o alabarles el gusto al escoger un vino. Eso es sencillamente hacer la pelota.

No, humillarse es otra cosa. Es hacer cosas que nos hacen sentir verdaderamente mal, que despiertan esa vocecita interior nuestra que nos dice que esta vez nos hemos pasado, que hemos trasgredido nuestros valores.

Humillarse consiste en dar más que lo que se tiene, en poner en jaque la vida personal para caer mejor a la empresa, en exponerse emocionalmente teniendo que dar detalles personales sólo para entretener al poderoso mientras éste nos toma por su juguetito, por su mando de la tele, al que aprieta cada vez que necesita algo de diversión.

Humillarse es convertirse en el bufón de la corte, en ese tontorrón que nunca dirá que no y encima se esforzará por tragar lo inaguantable con una patética sonrisa en la cara. Mientras, el jefe se dará la vuelta, tras haber asistido al espectáculo, y pensará para sus adentros "este tío es tonto". Y lo despreciará.

La delgada línea que separa el peloteo de la humillación muchas veces se traspasa sin que la víctima se dé ni cuenta, hasta que no es demasiado tarde. Y entonces, cambian las tornas: lo que se creía ser una buena estrategia acaba convirtiéndose en una trampa social y laboral, de la cual es muy difícil salir. Una vez aceptado el puesto de bufón de la Corte, los amos no le permitirán a éste dimitir y pasar a engrosar las filas de los mandamases. El que ha sido bufón una vez, lo seguirá siendo siempre. Para eso está el sistema de castas en el mundo laboral: la de bufón tontorrón que se deja abusar es la más baja. Incluso los pelotas se permitirán mirarle por encima del hombro.

La humillación abusiva no es intentar llevarse bien con los jefes. Es intentar que nos pisoteen. No lleva a ninguna parte y es altamente contraproducente. Y es que esperar inocentemente a que se nos recompense por dejarnos pasar por encima es infantil y muestra un alto grado de desconocimiento de la naturaleza humana: es siempre mejor pasar por encima de los demás que dejarse pisotear por ellos. Nunca nadie ha recompensado por nada a los que hacen de alfombra.

Relacionada: Hacer la pelota para ascender en la empresa: tu mejor inversión

martes, julio 10, 2007

¿Dejarías el trabajo de tu vida por el amor de tu vida?


¿Lo dejarías todo por seguir a tu alma gemela al otro lado del mundo (o de los Pirineos, ya puestos)? ¿Hasta qué punto antepones el amor al trabajo y viceversa?

El cliché nos dice que son las mujeres en su mayoría las más predispuestas a abandonarlo todo para adaptarse al nuevo estilo de vida del hombre, gracias a su mayor flexibilidad y adaptabilidad. Y eso incluso en los casos - sangrantes - de mujeres que ganan más y tienen un puesto de más responsabilidad que su pareja.

A la inversa, el hombre casi nunca suele dejar algo bueno por irse con una mujer. Yo diría que si lo hace es siempre porque su situación actual no le permite evolucionar, y decide huir a refugiarse con la novia o mujer para tener un "pie en tierra" y poder empezar desde cero a construirse algo. Es realmente inaudito ver a un hombre abandonar una carrera con posibilidades y un buen salario "sólo" por "fugarse con su amor. Ese tipo de romanticismo ha pasado ya a mejor vida.

Como ejemplos de estas situaciones, voy a mencionar tres casos reales a los que he asistido:

1. El de la mujer que lo deja todo por apoyar la carrera de su marido. Una niña brillante, licenciada por ICADE y contratada en Ferrovial, con una ascensión fulgurante: en menos de dos años era ya responsable de equipo y ganaba por encima de los 1800 euros al mes (y eso hace 5 años). Decide casarse con su novio desde hacía cinco años y un año después ya tiene el niño. Cuando a éste le destinan a Suiza, ella hace las maletas, abandona su carrera con un porvenir excelente y se traslada con toda la troupe a su nuevo país. Su marido obtiene un puesto más bien mediocre, pero había sido presionado por la empresa para irse. Ella decide cambiar de estilo de vida radicalmente y se dedica a quedarse en casa todo el día, en un país cuya lengua no habla, a cuidar del niño y... a estudiar para oficial del Ayuntamiento de Madrid. Una persona que sólo dos meses antes había estado gestionando cuentas multimillonarias y dando órdenes a gente mayor que ella. Ni que decir tiene que se agarra una mega-depresión al cabo de 6 meses, no logra estudiar y después de un año no aguanta más y se busca un trabajo en una firma peletera española en Suiza. Después de otro año el marido le hace otro niño y ahí se acaba la historia. Desde entonces, está recluida en casa, cuidando a los niños, ha tenido que volver a dejar su recién encontrado trabajo y le está empezando a coger una rabia tremenda a su marido. Nadie sabe cómo acabarán, pero lo que está claro es que ella cayó en la trampa de las mujeres que se casan con gente de la clase aburguesada y de derechas: el papel tradicional de la mujer se acaba imponiendo en el 99% de los casos.

2. El del hombre insatisfecho con su vida actual que se va con su novia a cambiar de vida. Responsable de Estudios de Mercado en Inglaterra. Lleva menos de dos años en el puesto. No ve claro su futuro y no le gusta lo que hace. Ha ido dando tumbos por la empresa desde que entró hace unos 5-6 años. Se muestra casi siempre arisco y odia que le den órdenes desde la Central de la empresa, que para más inri ni siquiera es inglesa, con la manía que le tienen los ingleses a todo lo del otro lado del canal. Al final, acaba dejándolo todo y yéndose con su novia Tailandesa a las playas de Goa en la India para convertirse en ...¡monitor de buceo! Un ejemplo típico de reconversión en función de la realidad, con el añadido de que su "novia" tailandesa habrá ayudado a endulzarle la acogida en Oriente.

3. Y tercer caso: otro arquetípico. Mujer que se resiste al principio a abandonar su carrera pero que al final acaba cediendo. Tomemos el caso de un hombre joven, de unos 26 años. Ocupa un puesto intermedio que le puede dar mucha visibilidad y ofrecer grandes oportunidades al cabo de un año. Gana mucho dinero y ocupa un apartamento privilegiado en el corazón de Paris. Su novia desde los 14 años, pero a períodos intermitentes es una maestra de parvulario que vivía hasta el momento en Méjico. El chico joven acaba de mudarse desde Londres a Paris y abandona convenientemente a su novia inglesa que le había hecho compañía en su periplo londinense. Lo hace por carta y sólo dos semanas después de haberse instalado en Londres. No la quiere, sólo la utilizó para hacerse un grupo de amigos mientras estaba en Londres, tal como confiesa. Coge un avión y va en busca de la "mujer de su vida" que vive al otro lado del mundo, en Méjico, se la trae a Paris y le impone una vida espartana. Ella no habla francés, no encuentra trabajo y él nunca está en casa antes de las 10 de la noche.

La chica coge una crisis de ansiedad, le pide que vuelva antes del trabajo, que pase más tiempo con ella y le propone volver juntos a su país donde los dos puedan encontrar un trabajo a su medida. Él no quiere sacrificarse, dice que le importa mucho su carrera y que no abandonará su estilo de vida porque le da dinero y éxito profesional. Tampoco quiere pasar más tiempo con ella entre semana, porque implica pasarlo menos en el trabajo y le dice que ya tendrán las vacaciones para pasar tiempo juntos. Y, sin embargo, siempre dejó claro que ella era LA mujer de su vida con mayúsculas. Ella quiere marcharse a Madrid donde le ha salido una buenísima oportunidad de convertirse en Directora de un Kindergarten. Él está indeciso, pero le dice que aún así no está dispuesto a abandonar su trabajo y que si ella se quiere irse a otro país a encontrar trabajo, que adelante. El fin de semana lo pasa con otra mujer, con la que lleva tiempo tonteando. Su novia, tras el período de reflexión, decide volver con él a Paris aunque no tenga una vida propia allí. Siguió trabajando de teleoperadora y él persiguiendo sus sueños.

Parece ser por estas historias que los clichés sobre el amor y la capacidad de sacrificio de cada uno de los sexos se confirman. De momento, a la inversa sólo conozco el caso del Rey Eduardo VIII que abandonó el trono de Inglaterra por una norteamericana divorciada. Y aún así no está claro que no lo hiciera porque la corona no fuese demasiado pesada de llevar.


sábado, julio 07, 2007

¿Determina el primer trabajo el éxito o fracaso de una carrera?

En otras palabras: ¿determina el primer puesto que se tenga en la vida laboral el devenir del resto de la carrera? Yo creo que sí.

Creo firmemente que es fundamental tener suerte con el primer trabajo que nos toque hacer en nuestra vida laboral, porque todo lo demás vendrá casi rodado a partir de esos primeros 2-3 años.

El primer puesto es como estar en la línea de salida de una carrera de largo recorrido, y casi todo depende de lo que ocurra en los primeros instantes tras el pistoletazo de salida. Nadie que salga mal puede aspirar a llegar entre los primeros al final de la carrera. Con mucho esfuezo podrá recuperarse hacia la mitad del recorrido, pero en el mejor de los casos llegará con el resto del pelotón.

Si el puesto es importante (en el sentido de ser estratégico para la empresa, no me refiero a que sea un puesto de jefe nada más empezar), si tiene suficiente visibilidad para el resto de la organización, si de sus resultados dependen cosas básicas para el devenir del negocio de la empresa, la persona que lo ocupa, salvo mucha mucha mala suerte, y casi independientemente de su mayor o menor valía profesional se verá catapultada a una carrera profesional exitosa.

Una de las cosas más injustas que se suelen dar en las empresas es la de confundir el puesto con la persona: se tiende a pensar que si alguien tiene la suerte de ocupar un puesto con mucha visibilidad y participa mucho en los procesos de decisión de la empresa, por ende esa persona en sí misma es valiosísima. A veces suele coincidir, y a veces no. Las más de las veces, las personas que ocupan esos primeros o segundos puestos que son estratégicos, suelen tener un perfil medio en cuanto a excelencia profesional, es decir, ni más ni menos que otros muchos que ocupan otro tipo de puestos diferentes. Y en numerosas ocasiones, se han visto verdaderas calamidades ocupando estos codiciados puestos, calamidades que eran ampliamente reconocidas en toda la empresa por su falta de capacidad y que, sin embargo, por oscuras y absurdas maniobras de ingeniería laboral, acabaron ocupando esos empleos.

[Me explico y abro un paréntesis: he conocido el caso de una señora, la más inútil, gritona e incapaz que he tenido nunca la ocasión de encontrarme, que había estado ocupando desde hacía ya 14 años sólo puestos de responsabilidad y visibilidad, en los mejores equipos y en los mejores departamentos de la empresa, sólo porque (y atención a esto) era tan inútil que todo el mundo se la quería quitar de encima y la utilizaban como moneda de cambio para hacer putadas a los enemigos. Es decir, se la soltaban a algún jefe al que se le quería hacer la Pascua.

Y, así de esta manera, esta señora inútil estaba ocupando durante años puestos de Jefe de Producto, de Responsable de Ventas, de Jefa de Publicidad, sólo porque le daban bola cada dos años y se la estaban intercambiando los departamentos para hacerle la putada de turno al jefe de turno. Y como esta señora, también vi hacer lo mismo con un señor que se pasó dos años apareciendo sólo 4 horas al día por la oficina. Y así, ad infinitum...

Yo cuando veo u oigo casos de estos, de verdad me pregunto ¿en qué mundo vivimos donde inútiles de esta talla obtienen los mejores puestos sólo porque tal o cual jefe quiere sabotear tal o cual departamento "enemigo"? Pues así van las cosas.]

Cierro el paréntesis con esta historia para decir que, en efecto, el hecho de "caer" en uno u otro sitio al principio de la carrera tiene muchísima importancia para el devenir posterior. Esos buenos puestos se pueden conseguir bien por pura suerte, porque uno empiece como becario en ese departamento y en esa empresa, y luego le ofrezcan quedarse para sustituir una baja por maternidad o por una reorganización del área, o porque más tarde ese mismo jefe de área pasa a ocupar el puesto de Responsable de RRHH y prefiere favorecer a los que ya conoce a la hora de las promociones.

O bien también, porque en una entrevista inicial de 10 minutos le caigas mejor a uno u otro jefe, y te contraten en el departamento más importante. Con lo cual esos escasos minutos determinan el resto de tu vida. Bien porque (y esto ya es más polémico) pertenezcas a uno u otro sexo y el jefe o jefa de turno prefiera trabajar con hombres o mujeres. Y eso ya sí que me parece indignante. Pero pasa.

Con lo cual, si has tenido la suerte y ocupas uno de estos puestos: Jefe de Producto Jr, Asistente de Publicidad, Previsionista de Ventas, Responsable Comercial o Analista Financiero (mirándolo siempre desde la perspectiva del trabajo en las áreas comerciales de una empresa, que es lo que yo conozco) pues ya puedes darte por afortunado, porque por muy regular que lo hagas, tu carrera ya está lanzada. Y si se saben encadenar juiciosamente puestos "jugosos", se terminará en poco tiempo en el lado de los jefes y con la vida profesional prácticamente resuelta. Los primeros años son básicos para ir haciéndose amigos en las esferas del poder y tener acceso a los canales privilegiados de promoción profesional.

Por el contrario, si en el momento en que entraste no quedaba sitio (a veces por cuestión sólo de semanas) en los departamentos con "glamour" y poder, te habrás tenido que conformar con un empleo de segunda categoría, de los llamados de "avance lento" en departamentos cuya gente tampoco es tenida en cuenta por la compañía y que no permiten, por lo tanto, crearse una red de contactos válida. Y ahí interviene otra gran verdad y es que a la gente que sí está en departamentos importantes no le suele gustar entrar en contacto con los "segundones" que ocupan puestos de menor importancia, por lo que por muy brillante que sea uno, aspirar entrar en los círculos de poder desde una posición así es prácticamente imposible. Predomina el corporativismo y el "glamour" de tratarse entre sí sólo la gente que cuenta para la empresa.

Por lo tanto, si se tiene la oportunidad, es muy importante salirse cuanto antes de ahí, porque cuanto más tiempo se quede uno, más profundo cavará el agujero de la falta de visibilidad y de la indiferencia hacia su trabajo.

Y si uno cree que eso da igual, que con la brillantez de su trabajo podrá salir adelante y que seguro que le reconocerán los méritos, que se desengañe: nunca pasa. Le dirán que sí, que no se preocupe, pero la verdad es que teniendo a otros de la misma edad y condiciones que ya ocupan puestos importantes con visibilidad y ocasión de hacerse amigos entre los poderosos y los que "cuentan", ¿para qué se va a molestar nadie en sacar a alguien así de su patrón de carrera y poner en su lugar a un desconocido de un departamento de "segunda clase"? Nadie lo va a hacer.

Así que si tienes menos de 27-28 años, y te ha tocado un puesto de estos "que no cuenta", mejor sal cuanto antes de ahí y búscate la vida en otro lado mientras eres joven. Porque otra verdad no dicha es la siguiente: a partir de los 29-30 años las empresas ya no contratan gente de fuera si no es para puestos técnicos o de management a un nivel muy alto. La vida pasa en seguida, y si la primera empresa no convence, mejor salir de ahí cuanto antes y no seguir perdiendo el tiempo, porque a los 30 uno ya es "viejo" para el mercado de trabajo. Eso suena muy duro pero parece que es así.

Al final la línea entre éxito y fracaso en el mundo laboral real es muy fina, y muchas veces depende de hechos totalmente fortuitos o de cosas que ocurren en décimas de segundo. Saber que nuestra vida está gobernada por hechos que ocurren en muy poco tiempo pero que resultan ser cruciales da algo de miedo. Por eso no basta con trabajar: hay que saber poner la suerte de nuestro lado. Y eso consiste en no resignarse a carreras de avance lento porque esas no llegan nunca a ningún lugar, o al menos, no llegan nunca a un lugar deseable.

Votar en la encuesta.

jueves, julio 05, 2007

Tipologías de jefes: ¿es cierto eso de que las mujeres son peores jefas que los hombres? (Parte III - conclusiones)

Un poco más tarde de lo esperado (por todo el lío de la línea de Internet y eso), me dispongo a sacar mis conclusiones sobre los dos posts escritos acerca de las cualidades de uno y otro sexo en cuanto a estilos de management.

Y me temo que mis conclusiones van a ser breves: tanto los hombres como las mujeres que han alcanzado puestos de responsabilidad (al menos, la inmensa mayoría, dejemos el porcentaje en un 90% por si acaso) comparten una misma cualidad y es la de haber sabido hacer lo necesario para hacerse con el poder.

Y a partir de ahí, ya sabemos qué es lo que ocurre: "el poder corrompe, y el poder absoluto corrompe absolutamente", como dijo Lord Acton.

Las mujeres y los hombres, en efecto, son diferentes en su manera de abordar los problemas: los hombres lo hacen de manera más rápida, pero con menos responsabilidad y eso mismo les lleva a abandonar cadáveres por doquier cuando ya no saben cómo salirse del embrollo. Y las mujeres analizan los problemas con más minuciosidad, cayendo muchas veces en la obsesión absurda por el detalle, pero demuestran más constancia y más ganas de llegar hasta el final cuando una cosa ha sido emprendida. Lo malo de las mujeres es que tienden a comportarse de manera absolutista y despótica, en muchos casos, lo que echa por tierra en buena parte sus buenas intenciones. Aparte de que a muchas les falta mucho sentido del humor con el que saber pasar de ciertas cosas con clase y sin hacerse demasiada mala sangre.

En cambio, los hombres se toman las cosas bastante más a la ligera, de manera casi imprudente, con lo bueno y lo malo que eso conlleva: no son responsables de su gente ni de los resultados, y si pueden buscan escurrir el bulto ante la más mínima adversidad. Priorizan su propia supervivencia ante todo, a diferencia de la mujer que tiene un sentimiento más gregario ante las dificultades y que intenta proteger a su comunidad en caso de "ataques" (todo muy antropológico, por cierto). No están acostumbrados a batirse el hierro demasiado, sino que escogen casi siempre el camino más fácil, aunque eso implique mentir y engañar descaradamente. Como casi siempre le pasa al macho humano, cree que sus mentiras nunca seán descubiertas y que su forma de mentir es totalmente convincente. Lástima que no sea así y que muchas veces resulte bochornoso asistir a ciertos patéticos intentos de autojustificación que no van a ningún lado.

En cuanto a la tipología de jefe acosador, hay representantes por igual por parte de ambos sexos, con la diferencia de que los hombres además, practican el acoso sexual. Las mujeres se decantan por el acoso moral y eso sí: cuando lo practican con alguien pueden llegar a ser mucho más dañinas que cualquier hombre por esa misma tendencia de hacer la cosas de forma obsesiva. No pararán hasta que no hayan destruido completamente a alguien, lo hayan vapuleado en plaza pública y enterrado vivo. Los hombres suelen dejar las cosas a medio hacer, aunque los hay también que presentan rasgos obsesivos muy alarmantes.

Por lo tanto, como unos y otras tienen defectos distintos, en conjunto igual de malo puede ser un jefe malo como una jefa mala. No me parece que se pueda inclinar la balanza hacia ningún lado. Aunque, puestos a elegir, yo personal y sinceramente prefiero la ligereza y la inconsciencia de un hombre al afán obsesivo y detallista de muchas mujeres - estén en el escalafón que sea -, que me resulta de lo más aburrido y agobiante. Con el hombre al menos te puedes echar unas risas, aunque luego sea un cabrón, sabiendo que la mayoría de ellos te harán la vida imposible pero siempre hay formas de escaquearse.

Por otro lado, lo que me ha llamado la atención de los dos posts que he escrito y que he dedicado a los hombres y a las mujeres, es que solamente el de las mujeres ha suscitado discusión. Incluso alguien lo "meneó", como si quisiera sacarles los colores a las mujeres en ese sitio llamado Menéame, plagado de susceptibilidad machista, según he podido comprobar repetidamente. Lo cual me hace pensar que, en efecto, y a pesar de los resultados de la encuesta, que arroja una mayoría de respuestas favorables a la igualdad de cualidades de hombres y mujeres, sí que hay un montón de gente que piensa que las mujeres son peores que los hombres dirigiendo. Incluso los ha habido que han declarado que las mujeres son peores que los hombres en todos los sentidos, afirmación con la cual evidentemente no estoy de acuerdo y lo cual me parece totalmente anacrónico seguir intentando defender hoy en día.

Relacionadas: Tipologías de jefes: Los Hombres, Tipologías de jefes: Las Mujeres, Diferencias entre hombres y mujeres en el mundo laboral

martes, julio 03, 2007

El empleado ideal: características, ventajas, manual de uso

¿Qué es lo caracteriza al empleado ideal, esa panacea para toda empresa que se precie de ser "líder en su sector", como clama curiosamente el 95% de las que se anuncian en las ofertas de trabajo y en sus websites corporativos (¿es que acaso puede haber tantos líderes a la vez?)?

Los jefes andan buscando esta tipología desde siempre, y lo que más sorprende es que casi sin excepción, el empleado ideal siempre tendrá que tener una cualidad básica: tener un carácter fácilmente moldeable, para poder ser manipulado por su empresa y sus jefes. No se quiere que "dé problemas", entendiendo esto como tener espíritu crítico, criterio propio e ideas. Se considera "desestabilizante" y que va contra el status quo de la empresa y eso puede ser altamente peligroso.

Peligroso para aquellos que quieren mantener su poltrona sin demasiados sobresaltos. No se quiere a alguien brillante porque haría sombra a su jefe y ¿qué jefe quiere tener a alguien en su equipo que le ponga en evidencia y le saque los colores? Algunas veces, en el colmo de la hipocresía y del sinsentido, ha habido gente "de bien" que ha llegado a justificar acosos morales porque "claro, el pobrecito - el acosador - se había sentido puesto en evidencia delante de todo el mundo". Pues nada: hágamosle sentir bien al acosador, no vaya a ser que se nos quede con algún trauma.

Curiosamente, a la inversa esta táctica no suele poner demasiados problemas: al subordinado se le pueden sacar todos los colores que se quiera y más y no tendrá derecho a protestar. En todo caso, se le da el derecho a suicidarse si es que "no puede aguantar la presión". Luego de despachar el asunto públicamente avergonzando al sujeto y diciendo de él que es que "no sabe admitir las críticas constructivas".

Lo que sí está claro, es que si habías pensado que para ser el empleado ideal tenías que ser:

- inteligente
- apuesto
- con ideas y capacidad de propuesta
- bien preparado

te has equivocado de cabo a rabo. Mejor siéntate tranquilito en tu cubículo y no levantes la vista de los papeles que te han dado para analizar. Así estarás seguro de mantener tu trabajo y tu salario, que corren tiempos malos para los revolucionarios.

Estamos en una época (quizás siempre lo estuvimos, pero claro, yo no vivía antes de la década de los 70 así que obviamente no lo puedo saber) donde lo que se premia es la mediocridad, la cobardía y el seguidismo. Se castiga, por el contrario, la brillantez y la capacidad de innovación, por mucho que las empresas más variopintas se llenen la boca con un montón de declaraciones institucionales sobre los "ejes estratégicos de actuación empresarial basados en la excelencia y en la eficaz gestión de nuestro activo más precioso: los recursos humanos".

Los así llamados recursos humanos sólo son borreguitos que saben callar y obedecer sin rechistar. Y no hay más. Afortunado el que sea así de nacimiento porque está claro que sufrirá muchísimo menos en estos tiempos raros que nos ha tocado vivir. Y los que no lo sean, que aprendan a serlo porque parece que lo de David contra Goliath sólo tuvo éxito una vez y fue hace muchos años.

lunes, junio 11, 2007

Cómo elegir especialidad en Medicina

Así.


PS: Sigo sin Internet "chez moi", así que por lo menos pongo este divertido diagrama que explica cómo se hace para elegir especialidad en Medicina. La verdad es que coincido con casi todo. :)

Via MedTempus

miércoles, junio 06, 2007

Tipologías de jefes: ¿es cierto eso de que las mujeres son peores jefas que los hombres? (Parte II)

Siguiendo con la segunda parte de mi anterior post acerca de las bondades de trabajar para cada sexo en particular, esta vez abordo el tema de las mujeres jefas.

Todas mis apreciaciones se basan en mi experiencia profesional, tanto en primera persona como inspirándome en jefas de colegas míos cercanos, así que no hay lugar para demasiados prejuicios. Es más, soy defensor del papel igualitario de la mujer en los puestos de poder y creo que hay un montón de talento por ahí tremendamente desperdiciado por no gozar de la debida visibilidad.

Como mujeres, yo diría que las jefas se distinguen en varias categorías, aunque menos variadas que en el caso de los hombres, por una sencilla razón: hay muchas menos mujeres en puestos de responsabilidad que hombres. Y me parece que su forma de acceder al poder determina en muchos casos la tipología de persona que nos vamos a encontrar:

- por el enchufe equivalente a haberse acostado con alguien, y siento decirlo, es cierto en muchísimos casos. Vale que muchos hombres se acuestan dentro de las empresas con otras empleadas, pero casi siempre suelen ser de rangos inferiores y por la mera diversión. No basan su ascenso en ganar favores de esta manera, básicamente porque las empresas son de hombres, con lo cual, y teniendo en cuenta que la mayoría son heterosexuales, esta vía de ascenso está descartada... Y de momento no he oído de nadie que haya sido ascendido meramente por haberse acostado con tal o cual Directora. Otros favores han mediado forzosamente en el ascenso (como, por ejemplo, ser el fiel perro de guarda que hace el trabajo sucio, tal como despedir a dedo a gente que haya sido señalada desde las altas instancias).

En mi opinión, es un método tan válido como cualquier otro, teniendo en cuenta cómo está el patio. Y es que en las empresas no son precisamente aquéllos que juegan limpio los que se llevan la mejor parte. Si los hombres juegan con sus armas - que se componen básicamente de la superioridad numérica, los partiditos de golf compartidos y las salidas por las noches para irse a locales de dudosa reputación- ¿por qué las mujeres no podrían hacer lo mismo? Lo mejor de estos casos es que las que son ascendidas por este medio están normalmente muy buenas o son bastante guapas, de ahí parte de su éxito en este menester. Así que a sus empleados estas jefas les encantan, porque añaden "color" a la monótona vida de oficina. (Qué triste expresarlo en estos términos, pero que levante la mano el primero que diga que las chicas guapas de la ofi no le animan el día, y si se tercia, algo más...). Sobra decir lo que les parece esto a las empleadas...

Psicológicamente no tienen un perfil muy definido a nivel de management, bien porque no saben mucho de eso de manera profesional (fueron ascendidas de golpe y sopetón, con lo que les falta recorrido en muchos casos), bien porque en realidad "pasan" de los rollos de tener que gestionar gente; a ellas lo que les va es el ascenso y la posición y basta. Aunque eso sí, hay un rasgo que tienen casi todas y es el de estar muy agradecidas por ese ascenso, con lo que normalmente tratarán de no hacer demasiado ruido entre sus colegas y practican un management "no desafiante". Un ejemplo perfecto de esto: mi última jefa, simpática, agradable, directora de un área con muchísima gente, pero que no salía nunca al pasillo para interesarse por ellos más que para recargar su calentador de agua para las cinco tisanas que se tomaba del día. Deseo que le vaya bien, porque mala persona no es...

- por el enchufe equivalente a conocer a alguien poderoso en las altas esferas: alguien de algún Comité de decisión, un familiar, incluso lejano, o de la misma secta, perdón, grupo social. Es muy llamativo particularmente el caso de la gente judía, que literalmente infesta las cúpulas de poder de algunas empresas, y donde si no se es de la misma tradición religiosa, no se tiene nada que hacer para prosperar. Sin querer entrar en polémicas, lo que sí he observado de la gente de esta religión en particular - y he conocido a varios a lo largo de mi vida, en ambientes y circunstancias muy distintos y sin ninguna conexión entre ellos - es la susceptibilidad de la que son presa y el victimismo continuo del que hacen gala. Sea donde sea y en la situación que sea, aprovechan cualquier oportunidad para hacerse las víctimas y culpabilizar a todo aquél que no esté de acuerdo con ellos, que, por ende, será declarado "enemigo", porque la mentalidad de esta gente es "si no estás conmigo, estás en contra de mí". Muy triste.

A nivel psicológico, son personas que se creen permitido casi todo de cara a sus subordinados, sabiendo como saben que sólo la imagen que proyectan hacia arriba es la que cuenta y que sus pequeños o grandes fallos hacia abajo jamás serán tenidos en cuenta por sus "amiguitos". No dudarán en sacrificar a cualquiera que ose poner en duda sus méritos reales para llegar a esas posiciones de poder. Lo malo de este tipo de situaciones es que son gente que milagrosamente quedan fuera de los circuitos habituales de evaluación de competencias que se hacen normalmente en las empresas. Así, aún teniendo notas muy bajas en valoración por parte de sus subordinados, esos informes jamás verán la luz ni serán tenidos en cuenta por la Dirección. Su nivel de peloteo hacia arriba es máximo, su nivel de crueldad hacia abajo también. Se hacen sitio a codazo limpio y manipulan hasta lo indecible. Se creen mejores que los demás por derecho de nacimiento y no lo ocultan. Son incompetentes como el que más, pero van siempre por la vida auto-agobiándose y quejándose con egolatría de las "grandísimas" responsabilidades de las que se tienen que hacer cargo. Poseen un nivel muy deficitario de inteligencia emocional, e intentan congraciarse torpemente con los de abajo, sin conseguirlo realmente. Rehuyen el talento y la iniciativa, como no sea algo de lo que puedan aprovecharse y tienden a preferir gente borreguilla en sus equipos que nos les hagan sombra, de preferencia otras mujeres para dárselas de defensoras de las de su género pero no dudan en prohibirles que se queden embarazadas mientras estén en sus equipos. En realidad las eligen porque son más presionables y ceden antes al chantaje emocional, por necesidad. Utilizan a todos y a todo y no vacilan en destrozar vidas si es necesario. Es su derecho divino el que le otorga esas prebendas. Viven en las nubes, en una especie de realidad paralela.

Es la tipa que me hizo a mí (y a tres colegas más de nuestro equipo de cuatro) el acoso moral hace unos años, por eso me sé este perfil al dedillo. Era sobrina lejanísima de un Consejero del "board" ejecutivo de una multinacional, miembro de la secta judía que domina esa empresa para más señas y se acostaba a sus 40 años con un alto cargo de Recursos Humanos con responsabilidad en todo el grupo. Pero casi nadie en la empresa lo sabía: ni lo del Consejero, ni casi lo de judía ni el nombre de ese alto cargo de RRHH. Yo sólo me enteré hacia el final. Lo que sí todo el mundo sabía es que no era normal saltar de hacer durante cinco años el puesto de mera redactora en la Dirección de la Comunicación, al de Responsable de Producto Mundo y de ahí encadenar una carrera de puestos importantes, pero dejando cagadas y cadáveres a cada paso. Ahora está de Directora de Marketing en Austria con todos los honores y sin hablar ni una palabra de alemán.

Caso particular de esto es el de Ana-Patricia Botín, presidenta de Banesto. En un sector como el financiero donde ser mujer es casi un pecado, es obvio que ninguna otra mujer hubiese podido llegar a presidir un Banco de esa categoría sin ser la hija de quién es.

- por la mala leche: sin enchufe, son aquéllas que se lo han currado desde abajo y a base de golpes han aprendido. Se contienen muchas veces en público, han aprendido a guardar las formas y a desenvolverse en los distintos ambientes de la empresa, pero en privado echan pestes. Son temibles, odiadas y hacen gala de una agresividad muchas veces muy superior a la de sus colegas masculinos. Han llegado medio tarde a las esferas del poder y ya no hay nadie - salvo las maquinaciones malévolas - que pueda hacerlas descender de ahí. No se detienen ante nada, avasallan a cualquiera que ose expresar una opinión ligeramente distinta a la suya, y siempre están de mal humor. Tienen una pequeña corte de fieles perros rabiosos, a los que azuza contra la gente cuando se tercia. Un caso que expone perfectamente este tema en mi opinión, es el de Carly Fiorina, ex mandamás de Hewlett-Packard. Finalmente no pudo con los perros rabiosos del otro lado, el masculino, que pusieron fin a principios de 2005 a su meteórica carrera - había empezado en HP como secretaria-.

- y por fin, están las que han conseguido que sean sus méritos propios los que les consigan el ascenso. Pero son las menos. Casos como el de Amparo Moraleda, Presidenta de IBM España y Portugal, puesta como ejemplo una y mil veces del éxito femenino en alcanzar las cumbres del poder. Estas mujeres, normalmente han tenido una carrera libre de baches, más o menos llana pero directa hacia el poder. Estaban en el sitio justo en el momento adecuado, y además tienen una personalidad fácilmente accesible - muestra también de la falta de grandes batacazos en sus vidas-. La suerte de la vida ha hecho que hayan podido atravesar de forma más o menos limpia todos los umbrales requeridos para alcanzar posiciones altas. Son competentes, o por lo menos eso dice su currículum. Tienen una visión de la vida positivista e incluso creen de verdad en los valores de la empresa. Lo que está claro es que en posiciones inferiores hay miles de mujeres igual de competentes que ella pero que no han tenido esa inmensa suerte de ver el camino tan libre de obstáculos extra, como son los que tienen que sufrir las de su género. Suponen quizás la excepción a la regla, y por eso también su mérito es haber tenido, ante todo, suerte.

Más o menos, estos son los tipos de jefas que se me ocurren y que he visto, no descarto que exista algún otro. Me he centrado más en su forma de acceso a puestos de responsabilidad para diferenciarlas porque me parece que es este hecho por encima de cualquier otro el que determina su forma de ser en la empresa.

Ya sabemos que los hombres son como son, no se adaptan, no cambian: el puesto les tiene que encontrar a ellos y no viceversa. En el caso de las mujeres, sin embargo, es distinto: estando sometidas a una discriminación real en la empresa, todas son presa del ataque de pánico una vez que han conseguido ser jefas, de la manera que sea, y adoptan de manera casi automática los mismos tics autoritarios e injustos en el trato a su personal. Dan sensación de desorientación y de rumiar algo constantemente por debajo.

Aunque el mismo hecho de la existencia de una discriminación sexual efectiva y real en la empresa sea el que determina también que no sean las mejores las que alcancen el poder en muchos casos, sino las que mejor "se lo montan" de la manera que sea. Pero esto es ya materia de mi próximo post - y último - sobre estas diferencias en el liderazgo por parte de los hombres y de las mujeres. (Y no digo ya que el post sea el de mañana, puesto que no me hago responsable de la cantidad de tiempo que tendré para escribirlo..., estos días están siendo de locos en cuanto a trabajo y cosas que hacer).

Leer la 1ª parte: Tipologías de jefes: Los Hombres

Relacionada: Tipologías de jefes: ¿es cierto eso de que las mujeres son peores jefas que los hombres? (Parte III - conclusiones)

domingo, junio 03, 2007

Tipologías de jefes: ¿es cierto eso de que las mujeres son peores jefas que los hombres? (Parte I)

Ufff, caliente tema. Ardiente. Al rojo vivo. ¿De qué pie cojea cada sexo?

¿Cuántas veces no ha salido esta pregunta en el ámbito laboral?

Voy a hablar desde mi experiencia propia. He tenido jefes y jefas, malos y malas, regulares, soportables, insoportables, quisquillosos, acosadores, idiotas, inútiles, de casi todos los colores, que parece mentira que en tan sólo unos años uno acabe conociendo a tanta fauna humana.

Empecemos con los jefes: ¿cómo son esos que son buenos y que les diferencia de los malos? En concreto, creo que hay varias tipologías de jefes hombres:

- los vagos y los inútiles, alias los trepas: esos que son trepas por naturaleza, que han entrado en la empresa por enchufe o por algún tremendo golpe de suerte. Van dando bandazos por la empresa, algunas veces presos de un ataque de buena suerte, otras relegados a los bajos fondos de algún departamento sotaneril. Los he visto desde meros vendedores aupados a puestos de Directores de Marketing de países europeos, a "fichajes estratégicos" traídos desde otras compañías, que una vez dentro de la mía, sufrían de la marginación lógica y normal que se da en esos casos, y que a veces puede durar toda la vida, cuando los de dentro no quieren reconocer y aceptar a los de "fuera". Cruel, como todo, pero cuando el jefe es realmente inútil, casi que te alegras de que acabe siendo marginado, así probablemente hará menos daño por ahí.

- los que no saben por dónde les da el aire, pero en el fondo son unos buenazos: esos que ponen lo mejor de sí mismos en el trabajo, pero que adolecen de una cruel falta de capacidad y de brillantez. Con un poco de suerte, pueden llegar a puestos más o menos importantes en la empresa, pero son capaces de ahogarse en un vaso de agua. Si cometen errores de management, la mayor parte de las veces no es por maldad, sino sencillamente por incompetencia. Hay que perdonarlos, pero hay que mantenerse alejado de ellos, puesto que no le benefician a uno nada en la carrera, como no saben ni siquiera dónde están ellos, menos van a saber dónde estás tú y a dónde quieres llegar. Inutilizables como referencias profesionales.

- los malos/crueles aka los acosadores: los auténticos hijos de puta de los que todo hijo de vecino quiere escapar. Más aún si ocurre que el subordinado es una buena persona. El abuso está asegurado. Son la tipología típica del acosador moral o sexual, o ambos reunidos en la misma persona (una joya, ya se ve). Lo malo de estos personajes es que sí tienen poder en la empresa, muchas veces mucho poder, por lo que interesa tenerlos como aliados. Aunque nunca como amigos, porque lo único que harían sería abusar de esta amistad. La situación ideal para conseguir hacer carrera sería caerle en gracia a alguien así en la empresa, por cualquier motivo que no sea sexual (ojito con los jefes a los que les caen demasiado bien algunas empleadas, muchas de ellas acabarán o de baja laboral por acoso, o despedidas de la empresa por denunciar los abusos). Estos son los que copan la mayor parte de los posts envenenados de la mayoría de blogs de empleados maltratados y abusados. Ellos solitos constituyen el leit-motiv de un porcentaje altísimo de los artículos de la blogosfera, compartiendo gloria junto con el último producto de Apple o los links de descargas de películas por Internet. Quizás porque el anonimato de un blog sea la única manera de desahogarse y denunciar estas actuaciones que suelen acabar con la mayoría de sus empleados en la consulta psiquiátrica o en la cola del paro.

- los guapos/afortunados/exitosos: los tocados por la varita mágica de las cualidades personales. Suelen ser el 1 o el 2% de los managers de todo el mundo. Son esos tipos apuestos, de buena carrera y/o familia, casados con una mujer preciosa y con un trío de críos dignos de portada de revista. Son deportistas, afables, con carisma natural, se las llevan de calle a ellas y a ellos los tienen dominados. Magnéticos, realmente eficientes, con ideas propias a veces, tienen carreras fulgurantes, con ascensos regulares cada dos años. Exudan optimismo y éxito. El tipo de jefe ideal, aunque siempre pueden tener sus defectillos: a veces meten demasiada presión, otras delegan en exceso, pero nunca se caen de la rama a la que están firmemente agarrados. Sobra decir que tener a alguien así como jefe directo es el pasaporte seguro al éxito y a la fama: el afortunado subordinado que sea eficaz y que le sirva como apoyo en interno, se verá recompensado con unas valoraciones y recomendaciones profesionales excelentes. Única pega: son bastante machistas, aún detrás de su cara de afables/amables/encantadores con las mujeres, y como se saben tan deseados, evitarán pasar demasiado tiempo en compañía femenina, aunque sea en el trabajo, por el qué dirán. De promocionar a alguien, lo harán de preferencia con alguien perteneciente al género masculino, para evitar levantar sospechas y en parte también porque piensan que las mujeres son menos eficientes, básicamente porque evitan pasar mucho tiempo con ellas. Así es la vida. Y este elemento pesa mucho más en sus decisiones de lo que a veces uno se pueda imaginar... Y es que en estos casos, las (guapas) mujeres que tienen en casa también están al acecho y podrían sospechar de cualquier maniobra semejante. Hay que mantener la paz en casa.

Más o menos estas son las tipologías de jefes hombres, con todas las variaciones que a uno se le puedan ocurrir resultado de mezclar estas características. Mañana la segunda parte con las tipologías de las mujeres.

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Relacionada: Tipologías de jefes: ¿es cierto eso de que las mujeres son peores jefas que los hombres? (Parte III - conclusiones)

martes, mayo 29, 2007

Hacer la pelota para ascender en la empresa, tu mejor inversión

Olvídate de tantos masters, idiomas, conferencias, formación continua, el trabajo bien hecho, bla bla bla... No gastes el dinero en cosas supérfluas. Ahora hay un estudio que demuestra lo que hasta ahora era una verdad no reconocida públicamente: el peloteo es el mejor método para ascender y llegar a ser directivo (de lo que sea).

El corporativismo es lo que se lleva, y aquél que se congratule con el mayor número de directivos y no el que pretenda actuar en beneficio de los intereses de los accionistas, será admitido en el selecto club.

The study, based on a survey of 760 directors at large and medium-size U.S. companies, found that directors who ingratiate themselves with peer directors and avoid challenging management can increase their chances of gaining additional board seats at other companies.

El "evitar un management que plantee desafíos" es la marca de la casa del futuro directivo. Tanto como decir: el borreguismo, y eventualmente la corrupción, al poder. La persona que plantee la necesidad de controlar el comportamiento de los demás en relación a las normas de conducta objetivas de la empresa, será castigado y marginado por el resto de directivos.

Si además eres mujer o perteneces a una minoría étnica, tienes muchas más posibilidades de ser castigado por esta conducta honrada, y menos de poder congratularte con los más poderosos. Y luego nos extrañamos de las cosas que pasan...

Vale que el estudio se ha realizado en los EEUU pero no parece que por estos lares las cosas pinten muy distinto. Y a mí que esto me recuerda peligrosamente al comportamiento de los niños en el cole...

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Via | Frikieconomía