miércoles, junio 06, 2007

Tipologías de jefes: ¿es cierto eso de que las mujeres son peores jefas que los hombres? (Parte II)

Siguiendo con la segunda parte de mi anterior post acerca de las bondades de trabajar para cada sexo en particular, esta vez abordo el tema de las mujeres jefas.

Todas mis apreciaciones se basan en mi experiencia profesional, tanto en primera persona como inspirándome en jefas de colegas míos cercanos, así que no hay lugar para demasiados prejuicios. Es más, soy defensor del papel igualitario de la mujer en los puestos de poder y creo que hay un montón de talento por ahí tremendamente desperdiciado por no gozar de la debida visibilidad.

Como mujeres, yo diría que las jefas se distinguen en varias categorías, aunque menos variadas que en el caso de los hombres, por una sencilla razón: hay muchas menos mujeres en puestos de responsabilidad que hombres. Y me parece que su forma de acceder al poder determina en muchos casos la tipología de persona que nos vamos a encontrar:

- por el enchufe equivalente a haberse acostado con alguien, y siento decirlo, es cierto en muchísimos casos. Vale que muchos hombres se acuestan dentro de las empresas con otras empleadas, pero casi siempre suelen ser de rangos inferiores y por la mera diversión. No basan su ascenso en ganar favores de esta manera, básicamente porque las empresas son de hombres, con lo cual, y teniendo en cuenta que la mayoría son heterosexuales, esta vía de ascenso está descartada... Y de momento no he oído de nadie que haya sido ascendido meramente por haberse acostado con tal o cual Directora. Otros favores han mediado forzosamente en el ascenso (como, por ejemplo, ser el fiel perro de guarda que hace el trabajo sucio, tal como despedir a dedo a gente que haya sido señalada desde las altas instancias).

En mi opinión, es un método tan válido como cualquier otro, teniendo en cuenta cómo está el patio. Y es que en las empresas no son precisamente aquéllos que juegan limpio los que se llevan la mejor parte. Si los hombres juegan con sus armas - que se componen básicamente de la superioridad numérica, los partiditos de golf compartidos y las salidas por las noches para irse a locales de dudosa reputación- ¿por qué las mujeres no podrían hacer lo mismo? Lo mejor de estos casos es que las que son ascendidas por este medio están normalmente muy buenas o son bastante guapas, de ahí parte de su éxito en este menester. Así que a sus empleados estas jefas les encantan, porque añaden "color" a la monótona vida de oficina. (Qué triste expresarlo en estos términos, pero que levante la mano el primero que diga que las chicas guapas de la ofi no le animan el día, y si se tercia, algo más...). Sobra decir lo que les parece esto a las empleadas...

Psicológicamente no tienen un perfil muy definido a nivel de management, bien porque no saben mucho de eso de manera profesional (fueron ascendidas de golpe y sopetón, con lo que les falta recorrido en muchos casos), bien porque en realidad "pasan" de los rollos de tener que gestionar gente; a ellas lo que les va es el ascenso y la posición y basta. Aunque eso sí, hay un rasgo que tienen casi todas y es el de estar muy agradecidas por ese ascenso, con lo que normalmente tratarán de no hacer demasiado ruido entre sus colegas y practican un management "no desafiante". Un ejemplo perfecto de esto: mi última jefa, simpática, agradable, directora de un área con muchísima gente, pero que no salía nunca al pasillo para interesarse por ellos más que para recargar su calentador de agua para las cinco tisanas que se tomaba del día. Deseo que le vaya bien, porque mala persona no es...

- por el enchufe equivalente a conocer a alguien poderoso en las altas esferas: alguien de algún Comité de decisión, un familiar, incluso lejano, o de la misma secta, perdón, grupo social. Es muy llamativo particularmente el caso de la gente judía, que literalmente infesta las cúpulas de poder de algunas empresas, y donde si no se es de la misma tradición religiosa, no se tiene nada que hacer para prosperar. Sin querer entrar en polémicas, lo que sí he observado de la gente de esta religión en particular - y he conocido a varios a lo largo de mi vida, en ambientes y circunstancias muy distintos y sin ninguna conexión entre ellos - es la susceptibilidad de la que son presa y el victimismo continuo del que hacen gala. Sea donde sea y en la situación que sea, aprovechan cualquier oportunidad para hacerse las víctimas y culpabilizar a todo aquél que no esté de acuerdo con ellos, que, por ende, será declarado "enemigo", porque la mentalidad de esta gente es "si no estás conmigo, estás en contra de mí". Muy triste.

A nivel psicológico, son personas que se creen permitido casi todo de cara a sus subordinados, sabiendo como saben que sólo la imagen que proyectan hacia arriba es la que cuenta y que sus pequeños o grandes fallos hacia abajo jamás serán tenidos en cuenta por sus "amiguitos". No dudarán en sacrificar a cualquiera que ose poner en duda sus méritos reales para llegar a esas posiciones de poder. Lo malo de este tipo de situaciones es que son gente que milagrosamente quedan fuera de los circuitos habituales de evaluación de competencias que se hacen normalmente en las empresas. Así, aún teniendo notas muy bajas en valoración por parte de sus subordinados, esos informes jamás verán la luz ni serán tenidos en cuenta por la Dirección. Su nivel de peloteo hacia arriba es máximo, su nivel de crueldad hacia abajo también. Se hacen sitio a codazo limpio y manipulan hasta lo indecible. Se creen mejores que los demás por derecho de nacimiento y no lo ocultan. Son incompetentes como el que más, pero van siempre por la vida auto-agobiándose y quejándose con egolatría de las "grandísimas" responsabilidades de las que se tienen que hacer cargo. Poseen un nivel muy deficitario de inteligencia emocional, e intentan congraciarse torpemente con los de abajo, sin conseguirlo realmente. Rehuyen el talento y la iniciativa, como no sea algo de lo que puedan aprovecharse y tienden a preferir gente borreguilla en sus equipos que nos les hagan sombra, de preferencia otras mujeres para dárselas de defensoras de las de su género pero no dudan en prohibirles que se queden embarazadas mientras estén en sus equipos. En realidad las eligen porque son más presionables y ceden antes al chantaje emocional, por necesidad. Utilizan a todos y a todo y no vacilan en destrozar vidas si es necesario. Es su derecho divino el que le otorga esas prebendas. Viven en las nubes, en una especie de realidad paralela.

Es la tipa que me hizo a mí (y a tres colegas más de nuestro equipo de cuatro) el acoso moral hace unos años, por eso me sé este perfil al dedillo. Era sobrina lejanísima de un Consejero del "board" ejecutivo de una multinacional, miembro de la secta judía que domina esa empresa para más señas y se acostaba a sus 40 años con un alto cargo de Recursos Humanos con responsabilidad en todo el grupo. Pero casi nadie en la empresa lo sabía: ni lo del Consejero, ni casi lo de judía ni el nombre de ese alto cargo de RRHH. Yo sólo me enteré hacia el final. Lo que sí todo el mundo sabía es que no era normal saltar de hacer durante cinco años el puesto de mera redactora en la Dirección de la Comunicación, al de Responsable de Producto Mundo y de ahí encadenar una carrera de puestos importantes, pero dejando cagadas y cadáveres a cada paso. Ahora está de Directora de Marketing en Austria con todos los honores y sin hablar ni una palabra de alemán.

Caso particular de esto es el de Ana-Patricia Botín, presidenta de Banesto. En un sector como el financiero donde ser mujer es casi un pecado, es obvio que ninguna otra mujer hubiese podido llegar a presidir un Banco de esa categoría sin ser la hija de quién es.

- por la mala leche: sin enchufe, son aquéllas que se lo han currado desde abajo y a base de golpes han aprendido. Se contienen muchas veces en público, han aprendido a guardar las formas y a desenvolverse en los distintos ambientes de la empresa, pero en privado echan pestes. Son temibles, odiadas y hacen gala de una agresividad muchas veces muy superior a la de sus colegas masculinos. Han llegado medio tarde a las esferas del poder y ya no hay nadie - salvo las maquinaciones malévolas - que pueda hacerlas descender de ahí. No se detienen ante nada, avasallan a cualquiera que ose expresar una opinión ligeramente distinta a la suya, y siempre están de mal humor. Tienen una pequeña corte de fieles perros rabiosos, a los que azuza contra la gente cuando se tercia. Un caso que expone perfectamente este tema en mi opinión, es el de Carly Fiorina, ex mandamás de Hewlett-Packard. Finalmente no pudo con los perros rabiosos del otro lado, el masculino, que pusieron fin a principios de 2005 a su meteórica carrera - había empezado en HP como secretaria-.

- y por fin, están las que han conseguido que sean sus méritos propios los que les consigan el ascenso. Pero son las menos. Casos como el de Amparo Moraleda, Presidenta de IBM España y Portugal, puesta como ejemplo una y mil veces del éxito femenino en alcanzar las cumbres del poder. Estas mujeres, normalmente han tenido una carrera libre de baches, más o menos llana pero directa hacia el poder. Estaban en el sitio justo en el momento adecuado, y además tienen una personalidad fácilmente accesible - muestra también de la falta de grandes batacazos en sus vidas-. La suerte de la vida ha hecho que hayan podido atravesar de forma más o menos limpia todos los umbrales requeridos para alcanzar posiciones altas. Son competentes, o por lo menos eso dice su currículum. Tienen una visión de la vida positivista e incluso creen de verdad en los valores de la empresa. Lo que está claro es que en posiciones inferiores hay miles de mujeres igual de competentes que ella pero que no han tenido esa inmensa suerte de ver el camino tan libre de obstáculos extra, como son los que tienen que sufrir las de su género. Suponen quizás la excepción a la regla, y por eso también su mérito es haber tenido, ante todo, suerte.

Más o menos, estos son los tipos de jefas que se me ocurren y que he visto, no descarto que exista algún otro. Me he centrado más en su forma de acceso a puestos de responsabilidad para diferenciarlas porque me parece que es este hecho por encima de cualquier otro el que determina su forma de ser en la empresa.

Ya sabemos que los hombres son como son, no se adaptan, no cambian: el puesto les tiene que encontrar a ellos y no viceversa. En el caso de las mujeres, sin embargo, es distinto: estando sometidas a una discriminación real en la empresa, todas son presa del ataque de pánico una vez que han conseguido ser jefas, de la manera que sea, y adoptan de manera casi automática los mismos tics autoritarios e injustos en el trato a su personal. Dan sensación de desorientación y de rumiar algo constantemente por debajo.

Aunque el mismo hecho de la existencia de una discriminación sexual efectiva y real en la empresa sea el que determina también que no sean las mejores las que alcancen el poder en muchos casos, sino las que mejor "se lo montan" de la manera que sea. Pero esto es ya materia de mi próximo post - y último - sobre estas diferencias en el liderazgo por parte de los hombres y de las mujeres. (Y no digo ya que el post sea el de mañana, puesto que no me hago responsable de la cantidad de tiempo que tendré para escribirlo..., estos días están siendo de locos en cuanto a trabajo y cosas que hacer).

Leer la 1ª parte: Tipologías de jefes: Los Hombres

Relacionada: Tipologías de jefes: ¿es cierto eso de que las mujeres son peores jefas que los hombres? (Parte III - conclusiones)

20 comentarios:

mojo dijo...

Tuve una jefa de esas de mala leche trabajando en un hotel. La clavaste... Siempre de mala leche, parecía el malo que no se amilana ni cuando está a punto de morir... era una 'viejecita' que lo mismo le plantaba cara a un matao que a otra como ella o alguien de su estatus. Pero se arrodillaba ante los 'señores' jefes, cosa que le hacía intocable.

Yoriento dijo...

Excelente articulo¡ :-) A veces diferenciar entre ascensos por mala leche, méritos propios o contactos personales es complicado porque son variables que interactuan entre sí¡ :-)

cebolla dijo...

Estoy viendo los resultados de la encuesta. La gente es muy buena y muy centrada. Pero lo cierto es que el cerebro femenino funciona distinto que el cerebro masculino. Y esto no es ser machista. Es mejor saber que un varón está capacitado para ciertas cosas que la mujer no y viceversa. La mujer tiende a ser más inestable emocionalmente por eso es menos confiable en cargos de dirección o donde sea necesario un buen temple para tomar decisiones.

Deberías hacer una entrada sobre jefes homosexuales.

Tito dijo...

Muy bueno el post. Yo tuve una jefa de las de "enchufe por haberse acostado con alguien". De becaria, paso a redactar 4 informes, y en menos de 6 meses a directora de marketing. Y no es que fuera precisamente trabajadora.

Además también era de las que se creen que lo tienen permitido casi todo, y destacar a parte la crueldad con la que trataba a sus subordinadas féminas. Competitividad en aspectos no relacionados con el trabajo: mi compañera estuvo de baja por depresión, y llegaba a contratar a chicas dependiendo de lo agraciadas que fueran. En fin, casos como éste a miles...

porfineslunes dijo...

Bueno, estoy sin actualizar mucho el blog esta semana porque a Telefonica le ha dado por estropear las líneas telefónicas, y entre que se arregla todo, llevará todavía unos 4 días. Así que me encuentro "incomunicado" desde hace unos días en lo que respecta al blog, ya contaré la maravillosa historia con telefónica la semana próxima.

cebolla: está claro que los cerebros de los hombres y de las mujeres son distintos por una mera cuestión química: resulta que hay una hormona específica (que creo se llama androgesterona, pero no me hagáis mucho caso), que establece las diferencias entre los cerebros de cada sexo. Decir eso no es ser sexista.
Ahora bien, sí que hay mujeres que son buenas jefas, y no tienen por qué ser má inestables emocionalmente que los hombres. También he conocido a un montón de hombres inestables y taimados.
Pero esto lo iba a explicar en mi siguiente post, lo que pasa es que como Telefónica no me deja, pues... La próxima semana escribiré mis conclusiones al respecto, en las que ninguno de los dos sexos sale muy bien parado.
Y en cuanto a lo de la inestabilidad emocional de la mujer, recordar que son ellas las que mantienen el hogar unido, al contrario que el hombre, que está más disperso y menos involucrado.

cebolla dijo...

Lunes, lo de la diferencia hormonal entre hombres y mujeres puede estar muy claro para vos, para mi y para alguien más, pero mucha gente (sobre todo, mujeres) siguen creyendo que somos iguales. Y si opinas lo contrario que estas personas, según su grado de indignación, puedes ser sexista, machista o simplemente nazi.

Cuando Telefónica (que funciona tan bien en América como en Europa) te de conexión, pues opinaré sobre la inestabilidad hormonal.

porfineslunes dijo...

En eso no estoy de acuerdo contigo cebolla: las mujeres no dicen que sean hormonalmente iguales que los hombres (nadie podría decir eso, salta a la vista quién tiene la regl y quién no y quién da a luz los hijos y quién no).

Lo que reivindican las mujeres es la igualdad de derechos en la sociedad: ante el trabajo, ante los ascensos, ante el aumento salarial, ante compartir las tareas del hogar con el "macho". Pero no he oído de momento a ninguna de ellas reivindicar la igualdad "hormonal".

El hecho de que tengan hormonas distintas a los hombres no debería sin embargo, constituir motivo de discriminación laboral y social, como así ha sido durante siglos y como sigue siendo.

Reconozco tu animadversión ante las féminas, pero no hay que confundir hormonas con derechos. Hay muchas mujeres maravillosas, la mayoría tienen un sentido del compromiso y del deber muy superior al del hombre, creo.

cebolla dijo...

Lunes, entiendo que la palabra discriminación suena fuerte para muchos demócratas y liberales, pero discriminamos siempre que elegimos. Discriminar no está mal ni bien: es inevitable.

Y lo de la igualdad de derechos (tanto entre géneros como entre clases) suena bello pero es impracticable.

Para cualquier persona interesada en este tema, recomiendo "El origen del matrimonio", de Federico Engels.

Gracias, Lunes, por el espacio.

porfineslunes dijo...

cebolla: sinceramente me está empezando a dar un poco de miedo. Espero que para tí no resulte "impracticable" e injustificada la igualdad de derechos entre hombres y mujeres, porque entonces apaga y vámonos, como solemos decir en España.

Una cosa es tu mala experiencia con esa mujer jefa de la que cuentas, y otra muy distinta es jutificar cualquier tipo de discriminación por razón de sexo.

cebolla dijo...

No tengas miedo, Lunes. Teme cuando las mujeres dominen el mundo porque podrán hacer algo como lo que le hicieron al Imperio Turco.

Teme que las mujeres nos dominen de una vez y tengas que mear de sentado e ir a lo de tus suegros todos los fines de semana.

porfineslunes dijo...

cebolla: en Alemania todos los hombres mean sentados y es un signo de educación y civilización y no de menos hombría. Insisto en que me parece que llevas tu machismo demasiado lejos y que pobre de la mujer que le toque compartir esta visión de la vida tuya. Lo siento.

cebolla dijo...

Ya lo había anticipado Nietzsche: el macho germánico ha sucumbido definitivamente bajo el yugo de la mujer teutónica.

porfineslunes dijo...

Nietzche era un machista y un fanático. La última vez que alguien hizo caso en serio a Nietzsche apareció el nazismo en Alemania.

cebolla dijo...

Nietzsche fue manipulado por maníaticos. Tiene cosas geniales. No te lo pierdas por prejuicios como ese.

porfineslunes dijo...

Nietzche era un maniático en sí mismo. No me lo he perdido: lo leí enterito cuando aún estaba en el insti. Vivió la mayor parte de su vida sólo y en la miseria, sin tener contacto con los seres humanos durante muchos años de su vida. Algo así no puede ser bueno para el equilibrio mental de nadie. Puede tener cosas geniales, pero denostar a las mujeres no es una de ellas. Ya veo que en eso tú y Nietzche tenéis mucho en común, y los únicos prejuicios que hay aquí son los vuestros respecto a las mujeres. Te sabía algo machista pero últimamente tus opiniones resultan ser muy, pero que muy duras al respecto. Una pena. ¿Y si hubieras nacido mujer? ¿te gustaría que te trataran y hablaran así de tí? Lo dudo. Un poco más de empatía, por favor.

cebolla dijo...

Soy de los que separan obra de autor para no caer en juicios fáciles. La teoría de la relatividad sería menos válida si más gente supiera que Einstein golpeaba a su mujer. Tampoco sé qué sería de la teoría del psicoanálisis si muchos supieran que Freud era cocainómano.

porfineslunes dijo...

Bueno, es que justamente la teoría del psiconanálisis es tan mala y tan denostada hoy en día, que no influye para nada saber además que Freud era un drogadicto.

Y lo de Einstein: hay una diferencia entre los que paren teorías científicas, que tienen que ver con los números, y los que hablan sobre el alma y todas esas cosas, que son filósofos. La filosofía no es una ciencia, y por lo tanto, por supuesto que la manera de ser de uno influye totalmente en su obra. En este caso Nietzsche era un loco que denostaba a sus congéneres y así lo reflejó en su obra. De momento no he oído de ningún filósofo que se sentara a escribir de 9 a 2 sus teorías y luego se dedicara a vivir su vida de forma totalmente antagónica. Ahí no tienes razón.

Pero de todos modos no nos vayamos por las ramas, querido cebolla, y no marees la perdiz: Ud es machista y punto. No intente disimular, porque además creo que ni siquiera quiere hacerlo (lo de disimular). Pero no maree la perdiz.

cebolla dijo...

Lunes, qué curiosa manera de denostar teorías.

Pero es cierto. Nos fuimos por las ramas, como decimos por acá. ¿Y qué pasó con las conclusiones, eh? Repasé los comentarios para ver de dónde veníamos y hablabas de una entrada a manera de síntesis. Y no te olvides de los jefes homosexuales. Así como opinamos los cabrones machistas, los homofóbicos deben tener su lugar también.

porfineslunes dijo...

Uy, yo no denosto teorías. Fíjate que Federico fue uno de mis filósofos favoritos en el instituto, pero a fuerza de poner en práctica lo que él enseñaba (más o menos) me he llevado más palos de los necesarios. Nunca más, ahora me parece que voy a seguir a Descartes, aunque sea más aburrido.

¿Los jefes homosexuales? ¿Qué tiene que ver eso? Non capisco... Espero que haya más bien pocos homofóbicos por aquí, ya que la corona del machismo ya sabemos a quién se la vamos a dar... :P

Por cierto, ¿y cómo llevan las mujeres de tu vida eso de saber que no las consideras tus iguales en cuanto a derechos? Tengo curiosidad.

Cariños

cebolla dijo...

Lunes, vengo de una familia con mayoría de mujeres y en todos mis trabajos (salvo en el primero y el último, que suman un año de mi vida, tal vez) las mujeres también han sido más. Aprendí a ser machista sin declamarlo. Era eso o ser homosexual, pero los varones no me atraen.

Y lo de los jefes gay es porque se trata de un tercer sexo que hay que tener en cuenta. Agregaría un condimento a la polémica del universo laboral.